Pago móvil

WeChat o la revolución de los pagos en las apps de mensajería

El caso de WeChat, la cada vez más conocida app de mensajería china, nos puede ayudar para comprender los últimos movimientos de Facebook Messenger, Snapchat o Line al anunciar sus propios servicios de pago para enviar dinero entre amigos.

Antes de nada diremos que WeChat ya no es una app de mensajería y voz. Aunque la función de chat sea el denominador común en la experiencia de sus usuarios, es posible hacer muchas más cosas: pedir un taxi, comprar entradas para el cine, reservar cita con el médico… WeChat es ante todo un ecosistema de apps cuyo pilar fundamental es la capacidad de efectuar pagos. Su logro principal ha sido combinar el concepto de pagos online sin barreras con un modelo de paraguas de aplicaciones. Es decir, dentro de WeChat es posible hacer cosas tan cotidianas como pagar el recibo de la luz o comprar una pizza sin preocuparse por sacar la cartera.

Wechat es más que una app de mensajería

WeChat permite pagar el recibo de la luz o pagar una hamburguesa.

Para entender mejor la evolución de WeChat, hay que recordar que su empresa propietaria, el grupo chino Tencent, ya contaba con una aplicación de mensajería de éxito con cientos de millones de usuarios, QQ. Sin embargo, la compañía decidió dar una vuelta de tuerca al modelo y apostó en paralelo por un nuevo proyecto desde cero que ha conseguido liderar la revolución social de las apps de mensajería, que en realidad algunos llaman guerra.

David Marcus, ex presidente de Paypal y actual vicepresidente de Facebook Messenger, tiene muy clara la dirección a seguir. Desde su llegada ha hecho pública su intención de convertir Messenger en “una app para todo”. Es decir, el objetivo es no tener que abrir y cerrar aplicaciones, sino que podamos quedarnos en una sola al igual que el modelo que propone WeChat.

El enfoque en la experiencia de pago

La funcionalidad de envío de dinero de Facebook Messenger, el servicio Line Pay anunciado por Line o Snapcash, fruto de la colaboración entre Snapchat y Square, no responden a una estrategia para crear nuevos sistemas de pago, sino que más bien son los primeros movimientos para armar ese pilar central de las futuras apps “para todo”. David Marcus defiende que el objetivo principal es reducir las barreras físicas a la hora de pagar y crear una experiencia fluida que nos permita comprar un billete de avión o reservar mesa en un restaurante en solo un clic. “Queremos el máximo número de transacciones haciendo posible la mejor experiencia de pago móvil para los comercios. Los márgenes en el negocio de los pagos no son altos, y nosotros lo que queremos es maximizar el alcance.”

Facebook Messenger ya permite realizar pagos dentro de la app.

Facebook Messenger ya permite enviar dinero sin salir de la app.

Lo que las llamadas apps de mensajería quieren conseguir es crear un ecosistema sin barreras, fluido, donde comercios y usuarios quieran encontrarse. En este ecosistema sin fricciones a la hora de pagar, la integración del sistema de pago será la clave para que los usuarios permanezcan dentro de él y los comercios quieran participar. WeChat ha conseguido un éxito muy notable en este apartado, al conseguir que uno de cada cinco usuarios de su plataforma tenga activada una cartera de pago.

Conseguir esa experiencia de pago fluida requerirá actuar también en el lado del comercio, proporcionándole todas las herramientas necesarias para que las cuentas oficiales puedan abrir tiendas online en la plataforma. Subvencionar por un lado promociones para los usuarios, como ha hecho WeChat desde sus inicios, y dar a las marcas esas herramientas necesarias para vender harán posible que el ecosistema se ponga en marcha.

Sin embargo, para que las diferentes aplicaciones funcionen de verdad como un ecosistema queda todavía camino por delante, especialmente en lo relacionado con el aprovechamiento que de la tecnología del smartphone, que es aún limitado. Por lo general estas apps nos permiten hacer fotos o vídeos, compartir una localización, pero no utilizan los sensores del teléfono como fuentes de datos. En cambio, WeChat utiliza la cámara para traducir textos al chino o para pagar por una transacción; el micrófono, para identificar una canción en la radio o un programa de televisión; el bluetooth, para añadir usuarios cercanos, y el acelerómetro para encontrar extraños en la inmediaciones para poder hablar. Por su parte, el GPS le permite ofrecer información al usuario cuando busca negocios cercanos.

Wechat permite pagar escaneando un código.

WeChat permite pagar escaneando un código.

Otro de los campos en el que WeChat está trabajando con éxito es la integración de su ecosistema con el mundo físico, algo que tal vez empecemos a ver en el resto de aplicaciones. Los usuarios de WeChat pueden saber el número de personas en la lista de espera de un restaurante y reservar mesa o bien pagar la compra utilizando un código de pago rápido previamente escaneado por el supermercado. Otro ejemplo curioso es un muñeco infantil que transmite a los niños los mensajes que los padres le han mandado a través de WeChat.

Loviit

Una nueva oportunidad para las marcas

Las apps de mensajería no paran de crecer y ya suponen cerca de un 5% del tiempo que los internautas estadounidenses pasan navegando con su teléfono móvil. Aunque las redes sociales siguen llevándose la mayor parte del pastel, con un 14% de los minutos de uso de los smartphones, el potencial de las interacciones privadas frente al modelo de las redes sociales tradicionales es patente a la hora de retener a los usuarios. Tal y como reconoce David Marcus, “antes de socializar en las redes sociales los seres humanos teníamos conversaciones”. Y el propio Mark Zuckerberg ha reconocido que Facebook Messenger es una de las soluciones más importantes para la compañía y entre las que más rápido están creciendo.

Mientras que redes sociales como Facebook, Google Plus o Twitter han evolucionado como plataformas para compartir contenido socialmente, la apuesta de Whatsapp, WeChat, Messenger o Line se centra en las interacciones sociales privadas. Y esto puede abrir un mundo de posibilidades para que las marcas acudan directamente a cada usuario y le proporcionen ofertas más personalizadas. Es decir, cada marca abriría vínculos personalizados con los usuarios a diferencia de lo que ocurre en Twitter o en Facebook donde la comunicación se circunscribe a un único canal o página estándar.

La cuestión es si las “apps para todo” pueden llegar a canibalizar el producto estrella, como en el caso del propio Facebook. David Marcus no cree que vaya a pasar. “Si tienes 5 minutos y quieres ver qué está sucediendo en el mundo acudes a la app principal. Si te quieres comunicar vas a Messenger o Whatsapp”, afirma. Por el momento, las redes sociales están tomando pasos para dar más cabida a las interacciones privadas dentro de sus plataformas. Twitter ha aumentado el límite de caracteres en los mensajes directos de 140 a 10.000. Además, ha abierto su plataforma a los mensajes en grupo y ha eliminado su prohibición de compartir enlaces web. Facebook, por su parte, intentó comprar Snapchat sin éxito, y después se volcó en llevar a sus usuarios a Messenger. Tras hacerse con Whatsapp, también lanzó su propia aplicación de mensajería efímera para competir con Snapchat.

La revolución, o la guerra, está servida. La incógnita ahora es si las actuales apps podrá transformarse con éxito en ecosistemas, y si alcanzarán a WeChat lo suficientemente rápido, o no.

Loviit

Soy el típico al que le cuesta más escribir una bio que un artículo de mil palabras. Buscador de ideas a tiempo completo, inventor de hobbies y amante de la aviación. Cuando no estoy dedicado a la comunicación y al marketing, puedes encontrarme cerca de un aeródromo.

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