Carrier billing

Carrier billing: operadores móviles como entidades de pago

A día de hoy, todavía la mente lleva nuestra mano a la cartera cuando vamos a pagar, para sacar un billete o una tarjeta, en vez de llevarla al móvil. En este entorno en el que los medios de pago evolucionan más rápido que nosotros, nos preguntamos qué papel jugará el carrier billing y cuál será su encaje en el entorno normativo actual.

El carrier billing, también conocido como direct operator billing, es un método de pago a través del móvil que permite a los usuarios hacer compras a través de su operador de telefonía móvil (Movistar, Vodafone, Orange, etc.), bien agregando su coste directamente a la factura, bien descontándolo del saldo de su tarjeta prepago. El operador móvil cobra una comisión al proveedor del servicio por su labor como intermediario en el pago, al igual que los bancos cobran una comisión a los comercios que utilizan el TPV para cobrar a sus clientes.

¿Cómo funciona el carrier billing?

Pago móvil

Buen ejemplo del carrier billing en España sería el acuerdo al que en 2013 llegó Movistar con Microsoft para permitir el cobro de aplicaciones de la tienda Windows Phone en la factura de telefonía móvil, o el anuncio más reciente de Alsa para pagar los billetes de autobús con cargo a la factura del operador móvil. Veamos cómo funciona este método de pago:

1.- El usuario elige lo que desea comprar y procede a pagarlo a través de su terminal móvil, siendo indiferente si dispone de servicios de prepago o de una tarifa contractual.

2.- Posteriormente, es bastante usual que se requiera al usuario de confirmación de la cantidad a pagar, normalmente validando el número de teléfono o, en algún caso, insertando también una credencial para evitar así cargos no deseados por pérdida o robo del dispositivo móvil.

3.- Inmediatamente, se realiza el cobro del contenido con cargo a la factura telefónica o al saldo de la tarjeta de prepago.

Vamos a analizar brevemente los antecedentes de esta operativa, su encaje en la normativa sobre servicios de pago, sus diferencias respecto del mobile wallet y el futuro que se puede augurar a este mercado.

Cuando los bancos vendían sartenes

La participación de los operadores de telefonía móvil en el carrier billing implica principalmente que van a dedicarse a una actividad que no es la suya propia, sino la de gestionar cobros y pagos.

Un antecedente directo de esto, en sentido inverso, lo encontramos en lo que se vino a denominar “los bancos cacharrería”, en la época en la que ofrecían a sus clientes sartenes, baterías de cocina, cristalerías o cualesquiera otros artilugios a cambio de la contratación de depósitos. En aquella época, cuando uno entraba en una sucursal, aquello parecía cualquier cosa menos un banco.

Esto nos llevó a preguntarnos si las entidades de crédito podían realmente dedicarse a la distribución de estos otros productos, no propios de su actividad principal, ya que, según el artículo 2.1.c) del RD 1245/1995, su objeto social debe limitarse a las actividades propias de las entidades de crédito. Efectivamente, durante la gran expansión de las entidades de crédito y sus redes, era habitual que se cuestionara si podían vender otros productos en sus sucursales o si, por ejemplo, podían poner una agencia de viajes. La respuesta es sencilla: el objeto social de las entidades de crédito es exclusivo y, consecuentemente, no deben dedicarse a otra actividad.

Dicho lo anterior, nada obsta para que en una sucursal bancaria se instale una agencia de viajes, siempre y cuando ésta sea un negocio independiente del del banco. En otras palabras, está restringida la actividad de la entidad, pero no el uso de los locales en los que ésta se desarrolla. Así, si un banco arrendara una parte concreta de una sucursal a una agencia de viajes perteneciente a su grupo económico, ambas actividades podrían desarrollarse en un mismo local con independencia.

Del mismo modo, no pudiendo los bancos dedicarse a vender sartenes, nada impide que ofrezcan a sus clientes depósitos bancarios en los que el rendimiento, en vez de percibirse a vencimiento y en dinero, como es habitual, se reciba en especie y en el momento de la contratación. De esa manera, lo que hace el banco es calcular la cantidad a pagar al cliente al vencimiento, minorarla proporcionalmente por anticipar su cobro y sustituir el rendimiento por un bien de consumo.

Los operadores se convierten en entidades de pago

pago móvilEl caso que ahora nos ocupa es el contrario, el de empresas no sometidas inicialmente a limitaciones de actividad, introduciéndose en la realización de cobros y pagos, lo que nos debe llevar a determinar si les sería de aplicación la normativa sobre servicios de pago y, en particular, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, sobre servicios de pago.

En este sentido, el artículo 1.2.g) de la citada norma regula, como servicio de pago sometido a la Ley, “la ejecución de operaciones de pago en las que se transmita el consentimiento del ordenante a ejecutar una operación de pago mediante dispositivos de telecomunicación, digitales o informáticos y se realice el pago a través del operador de la red o sistema de telecomunicación o informático, que actúa únicamente como intermediario entre el usuario del servicio de pago y el prestador de bienes y servicios”.

Se cumplen, por tanto, las premisas del artículo, en la medida que el operador de telefonía móvil actuaría como intermediario entre su cliente (usuario del servicio de pago y comprador) y el comerciante (prestador de bienes y servicios y vendedor). Consecuentemente, el operador debería quedar sujeto a la normativa sobre servicios de pago y, por ende, a la de prevención del blanqueo de capitales, con las obligaciones que ello conlleva.

No obstante, la propia Ley dispone, en su artículo 3, una excepción a su aplicación en aquellos casos en los que, por un lado, el operador de telefonía no actúe únicamente como intermediario y, por otro, los bienes o servicios adquiridos se entreguen y utilicen mediante dispositivos de telecomunicación.

En otras palabras, puede aplicarse la excepción cuando la relación entre el operador y el comerciante vaya más allá, como sería el marco de una relación de agencia comercial, en la que el operador de telefonía no sólo intermedia en el pago, sino que también promociona la comercialización del producto o servicio. Este tipo de excepción está pensada para la comercialización de aplicaciones y accesorios de los móviles, ya que los bienes o servicios deben entregarse y utilizarse mediante dispositivos de telecomunicación, por lo que su alcance es limitado. Buen ejemplo de lo anterior podría ser el citado acuerdo al que llegaron en 2013 Movistar y Microsoft para la comercialización de aplicaciones móviles, cuyo pago se incluye en la factura del cliente.

Loviit

En todo caso, el potencial del carrier billing va más allá de la comercialización de aplicaciones móviles, por lo que debemos partir de la base de que los operadores de telefonía móvil deberán cumplir, con carácter general, con la normativa de servicios de pago.

Así, la propia normativa (artículo 23 del Real Decreto 712/2010) prevé una figura denominada “Entidad de Pago Híbrida”, que se presenta idónea para los operadores de telefonía móvil, ya que está pensada para entidades cuyo actividad principal no sea la prestación de servicios de pago, pero quieran integrarla de forma accesoria.

La transformación en Entidad de Pago Híbrida requiere de la autorización del Ministerio de Economía y Competitividad y, una vez obtenida, quedan sometidas a las obligaciones propias de las Entidades de Pago, con ciertas adaptaciones, ya que la actividad a desarrollar será accesoria de la propia de la empresa.

Por tanto, no nos debería extrañar que en un futuro próximo los grandes operadores de telefonía adquirieran la condición de Entidad de Pago Híbrida, en el proceso de desarrollo del carrier billing.

Carrier billing vs Mobile Wallet

Google Wallet

El concepto de mobile wallet es mucho más amplio que el de carrier billing, ya que comprende cualquier sistema que permita pagar a través del móvil, sea de bancos, de empresas tecnológicas o de las propias desarrolladoras de entornos para móviles, principalmente Android, con Google Play, y Apple, con App Store.

En relación con estos últimos, ha llovido desde que el gigante de la manzana lanzara la primera versión de su App Store. Concretamente, el 10 de julio de 2008 Apple lograba que su preciado iPhone ampliara sus capacidades a través de la instalación de aplicaciones desarrolladas por la compañía y, especialmente, por terceros. Apple comenzaba entonces a apropiarse de un negocio que hasta la fecha se había concentrado en manos de los principales operadores de telefonía móvil: la venta de contenidos digitales y la gestión de servicios de valor añadido.

Hasta ese momento, los escasos contenidos que permitían ampliar la experiencia al usuario, como fondos de pantalla, ringtones o sencillos juegos, habían sido comercializados directamente por las operadoras o por creadores de contenidos que se conectaban a sus redes y compartían con ellas las ganancias.

Meses después de la iniciativa de Apple, Google replicó este modelo en su Android Market (en la actualidad, Google Play) y, tras ellos, BlackBerry y Nokia hicieron lo propio en sus respectivas plataformas de distribución digital de contenidos móviles.

Sin embargo, deben tenerse muy en cuenta las diferencias entre el mobile wallet y el carrier billing. Este último no tiene por qué limitarse a la distribución de contenidos para móviles, pudiendo ampliar su ámbito de actuación a bienes tangibles e, incluso, la contratación de servicios. Además, el carrier billing no depende exclusivamente del móvil, pudiendo realizarse los pagos a través del ordenador, pero, sobre todo, no se requiere que se dé información sobre la tarjeta o cuenta bancaria al intermediario del mobile wallet, en el que no necesariamente tenemos que depositar nuestra confianza.

 ¿Cuáles son las ventajas del carrier billing?

Las principales ventajas de este método de pago son:

  • Seguridad: es lo primero que valoran los usuarios de móvil e Internet a la hora de realizar pagos. El hecho de no tener que dar su número de cuenta o tarjeta al proveedor o a un intermediario es la principal ventaja de los operadores de telefonía respecto del resto de competidores.
  • Amplitud: permite realizar pagos a usuarios que no disponen de tarjeta de crédito, lo que supone una gran ventaja en regiones donde existe un bajo índice de bancarización como, por ejemplo, América latina y África. De hecho, en Sudáfrica el operador Vodacom ofrece carrier billing como un servicio de valor añadido desde 2011.
  • Conectividad: los usuarios del carrier billing tienen una probabilidad cinco veces mayor que los usan una tarjeta de crédito para realizar sus compras de completar una compra en la App Shop que corresponda.
  • Sencillez: no se requiere la identificación personal pues la operadora ya dispone de los datos del usuario.
  • Rapidez: el pago es prácticamente instantáneo.
  • Tamaño del mercado: el creciente número de usuarios de Internet en los mercados emergentes contribuye al aumento de las oportunidades de ingresos para los operadores móviles.
  • Flexibilidad de la facturación: este canal de pago es óptimo, tanto para compras puntuales de artículos de bajo coste, como para suscripciones a largo plazo a servicios de contenido de alto valor.

Cierto es que la competencia del mobile wallet será dura para los operadores de telefonía móvil, sobre todo por la posición privilegiada que ostentan en el mercado Google Play y App Store.Es indudable que los pagos por móvil están sustituyendo, poco a poco, pero sin vuelta atrás, a las tarjetas, cheques, billetes y otros medios convencionales, por lo que debemos tener en mente el carrier billing como una de las vías de adquisición de bienes y servicios de ahora en adelante.

Sin embargo, la mayor seguridad que otorga el carrier billing a sus usuarios, por no tener que compartir información sobre tarjetas o cuentas corrientes con los intermediarios del mobile wallet, y el mayor mercado que abarcan, por dirigirse también a bienes tangibles y a la contratación de servicios, será la baza de los operadores de telefonía para situarse con fuerza en este mercado emergente.




Abogado especializado en el asesoramiento a entidades financieras a lo largo de más de 20 años, fundamentalmente en las áreas de crédito y medios de pago.

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